24 marzo 2017

Batalla de hipótesis y cooperación profesor-alumnos

Quiero compartir con vosotros una idea para llevar al aula y practicar la expresión de hipótesis (ya sea con futuro/condicional para plantear hipótesis sobre el presente o el pasado; ya sea con el futuro perfecto también; o bien con las estructuras de indicativo/subjuntivo), que es el resultado de tres premisas, convicciones, realidades:

  • Muchas veces, en la sencillez está el éxito.
  • Nuestra clase es un ser vivo, un ecosistema lleno de actividad.
  • El profesor acompaña a los alumnos en su proceso de aprendizaje y organiza los procesos.
¿Y esto qué quiere decir? Pues es muy sencillo: lo que os propongo no es algo excepcional ni extremadamente original; no es una actividad que responde a la planificación previa ni a un ejercicio de creatividad. No. Es una propuesta que nace del aula, de los propios alumnos, de la interacción social que se genera, de una actitud de escucha del docente, de su capacidad de reacción y gestión.

Primera parte Siguiendo un plan
Comenzamos escribiendo en la pizarra algunas situaciones ante las que pedimos a los alumnos que reacciones planteando hipótesis, respondiendo a la pregunta: ¿qué pasa?, ¿qué ha pasado?, ¿por qué ocurre u ocurrió eso? Tratamos de aprovechar nuestro contexto de inmersión y nuestra realidad más cercana para hacerlo más motivador, divertido y significativo, proponiendo para ello situaciones relacionadas con el profesor, la escuela, mis compañeros o mi alojamiento.

Segunda parte Dejándonos llevar

Llega lo bueno, lo divertido, lo enriquecedor: la espontaneidad, la creatividad, la iniciativa propia del alumno y la respuesta del profesor aceptando la iniciativa, reorganizando el proceso y encauzando el trabajo. Una alumna propone una situación para que el profesor plantee una hipótesis. 
Después de plantear mis hipótesis ante la situación que me plantea mi alumna (que obviaré por seguir siendo políticamente correctos), retomo su idea y le lanzo una situación que tiene relación con la suya.


La cosa se pone cada vez más divertida, cada vez más interesante. Contraataca mi alumna:
En mi respuesta, argumento a favor de la profesionalidad de mi compañera (que llega a clase en bikini porque está explicando el vocabulario de la ropa, según mi hipótesis) y reacciono con otra situación relacionada con la de mi alumna (me lo deja a huevo, claro):
Esta es la dinámica. Y así estamos un buen rato. La clase se ha convertido en una batalla dialéctica en la que activamos léxico, tiramos de creatividad, seguimos practicando la función comunicativa que nos habíamos como fijado en los objetivos de la clase, hacemos un esfuerzo de imaginación para conectar situaciones, utilizamos las situaciones que van apareciendo y las hipótesis dadas por unos y por otros en las nuevas situaciones.

14 marzo 2017

Anímate con PowToon

Hace mucho tiempo que no comparto con vosotros alguna herramienta digital con la que enriquecer nuestro labor, ya sea dentro del aula o en cualquier otro momento de nuestra labor docente. En este caso os traigo PowToon, que nos permite crear animaciones bastante simpáticas, a medio camino entre la presentación de diapositivas y el vídeo con toques de dibujos animados.

Funciona a partir de plantillas personalizares. Comenzamos eligiendo las diapositivas o páginas que compondrán nuestra animación (clasificadas por categorías) y, a partir de ahí, a dar rienda suelta a nuestra creatividad y nuestra capacidad de transformación del modelo que nos ofrece la herramienta a nuestras necesidades.

Os dejo un ejemplo de lo que se puede hacer para que os hagáis una idea de su potencial. En este caso es un video-resumen de las ideas principales de la entrevista que María Méndez les hizo a Paco Lara, Manoli Mena y Ana Gómez en el canal de Youtube de ProfeDeELE sobre le enseñanza de ELE a niños.



Podemos utilizar esta herramienta para presentar contenidos, para contextualizar una clase, para revisar vocabulario, para animar la interacción oral... allá donde llegue tu imaginación, llévate PowToon, seguro que le das uso.

04 marzo 2017

Inspirando y facilitando el desarrollo de mapas visuales

En mis anteriores entradas he estado reflexionando sobre el pensamiento visual, de su aplicación docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje de español y de su relación con el uso de la pizarra. En este caso quiero centrarme en los mapas visuales, una concreción de este pensamiento visual que nos sirve para resumir contenidos, presentar temas, esquematizar ideas, visualizar conceptos, etc.

Es bien cierto que el principal impedimento a la hora de meterle mano a esto del pensamiento visual es la falta de habilidad para el dibujo por lo que propongo algunas fichas en las que ayudo a andar el camino a los alumnos para que no se sientan tan expuestos y se adentren en la elaboración de sus propios mapas visuales.

He creado varios modelos que podemos imprimir y entregar a los alumnos para que los utilicen como base y los vayan completando. A partir de ellos, el alumno tiene total libertad para escribir, colorear, dibujar, lanzar flechas, hacer garabatos o lo que quiera. Para muchos, será una mera inspiración para dar rienda suelta a su creatividad y originalidad.

Presentación personal
La primera ficha se compone de un personaje central con una pizarra -para que el alumno escriba su nombre- y alrededor hay cinco cuadros con una imagen cada uno: la silueta de de una bandera (que el alumno deberá dibujar y escribir al lado su nacionalidad), la imagen de un calendario (para poner la edad y/o el día de su cumpleaños), dos bocadillos de texto (para especificar la lengua materna y las lenguas que habla), un icono de geolocalización (para indicar la ciudad donde vive) y el símbolo "Me gusta" para presentar las aficiones. Pediremos a los alumnos que escriban una frase en cada cuadro y las ilustren como quieran. [A partir del nivel A1]

Mis aficiones
Vuelve a aparecer el mismo personaje que en la ficha anterior para poner el nombre. Del mismo salen seis bocadillos de texto, cada uno marcado con un icono que indica el ámbito que debe presentar el alumno: tecnología, libros, música, comida, cine, deporte. Podemos pedir que escriba el nombre de sus libros, autores, artistas, redes sociales, comidas, etc. preferidos o bien que rellene cada bocadillo de texto con dibujos alusivos a las mismas (iconos de las redes sociales, logos de los nombres de sus grupos favoritos, colores de sus equipos preferidos, etc.) [A partir del nivel A1]


La historia de mi vida
La tercera ficha está pensada para que los alumnos cuenten los acontecimientos más importantes y significativos de su vida. Para ello proponemos un línea temporal con siente puntos. En la parte superior hay unos iconos que representan diferentes momentos de la vida de una persona, desde bebé hasta adulto; debajo, unos globos para poner las fechas o las edades y, más abajo aún, en un tercer nivel, un cuadro para escribir o dibujar el acontecimiento. En la parte superior izquierda un rótulo en blanco para escribir el nombre. [A partir del nivel A2]


Mi rutina
Cambiamos de tema, cambiamos de representación gráfica. En este caso queremos trabajar la rutina diaria de una persona y hemos elegido el círculo que representa el reloj. Empezando por la parte inferior izquierda y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, tenemos espacio para señalar la hora en el reloj y la actividad que solemos hacer en el bocadillo de texto. Propondremos a los alumnos que utilicen diferentes colores para completar las actividades y horas correspondientes a la mañana, a la tarde y a la noche (naranja, rojo, azul, por ejemplo), para que sea todo más visual. [A partir del nivel A1]


Mi ciudad
La ficha 5 está diseñada para presentar la ciudad. Si bien he compuesto una imagen en la que se ven representados los iconos de Málaga, mi ciudad, cada uno de ellos sirve para representar las categorías de las que los alumnos pueden hablar al presentar su ciudad: fiestas, personajes famosos, monumentos y museos, gastronomía, deporte y ocio y símbolos. [A partir del nivel A2]


Mis deseos para el futuro
La siguiente propuesta está creada para que los alumnos presenten sus deseos de futuro en diferentes ámbitos. Hemos elegido una ilustración de El Pensador, de Rodin, puesto que nos parece que representa bien a la persona reflexionando sobre su futuro. De él salen unas flechas (hacia delante, hacia la derecha... lugar donde solemos representar el futuro) a unos espacios definidos con líneas punteadas (futuro sin definir) al que acompañan unos iconos: un avión (qué viajes deseo realizar, qué países deseo conocer, qué cultura quiero experimentar...); una familia (cómo me veo en el futuro, qué futuro deseo para mi familia...); un birrete y unos libros, por un lado, y un ordenador, por otro, que representan el ámbito de los estudios y del trabajo, respectivamente; finalmente, mis amigos, mis relaciones sociales. [A partir del nivel B1]


Hábitos 
La última ficha está pensada para hablar de los hábitos e indicar la rutina con la que se realizan las acciones cotidianas. En este caso no es necesario escribir nada, solo queremos que los alumnos coloreen las barras correspondientes a cada categoría (categorías amplias que cada alumno definirá a la hora de presentarla). Por ejemplo, si coloreamos las cuatro barras del primer cuadrito de abajo a la izquierda indica que voy al gimnasio todos los días, por ejemplo. [A partir del nivel A1]


Modelo
Es importante presentar el modelo de lo que esperamos que haga el alumno. No para que lo imite o nos haga lo mismo pero cambiando los datos, sino para que, por un lado, le inspire y, por otro, le demos ideas y vea que lo que pedimos es absolutamente factible.


Considero que estas fichas pueden ser un buen primer paso para que los alumnos se adentren en el diseño de sus propios mapas visuales y empiecen a aplicarlos a los ámbitos de los estudios (y de la vida) que consideren.