06 febrero 2017

Una actividad de anti-presentación

El contexto de enseñanza de español en inmersión tiene determinadas características propias que, como cualquier otro ámbito, lo diferencian de los demás y lo hacen único. Casi todas esas particularidades podemos entenderlas como positivas o negativas, como dificultad o como oportunidad, como obstáculo o como estímulo. Tal es el caso de la movilidad de los alumnos (en función de la duración de su estancia, que puede ser de una sola semana, de dos, de un mes, un trimestre... y así hasta el infinito), lo que determina, a su vez, la transformación semanal de cada grupo, en tanto en cuanto ecosistema que es. Los profesores de ELE (en contexto de inmersión) estamos habituados a que cada viernes abandonen el grupo algún/algunos alumno(s) y el lunes lleguen nuevos integrantes al mismo.


Decía más arriba que todo se puede entender como reto o como dificultad y es mi carácter tratar de afrontar cada situación como lo primero, como una oportunidad de construir algo positivo. Esta movilidad puede repercutir en los alumnos: los hay más tolerantes que otros a los cambios; a veces cambian radicalmente las dinámicas de clase; se pueden ver afectados los roles y los ritmos.

De la misma forma puede ocurrir que haya cambios de profesor en un grupo (vacaciones del personal, necesidades del centro, modificaciones debidas al volumen de alumnos...) y, lógicamente, también influye aunque, probablemente, los docentes estamos acostumbrado a estos cambios más que los propios estudiantes, lo que no quita para que implique un nuevo punto de arranque (nuevas caras, nuevas relaciones, reconocer/aceptar/cambiar los roles).

Hoy me he encontrado en una situación que se suele dar con cierta frecuencia: volver a un grupo del que antes había sido profesor en el que hay nuevos elementos y, de algún modo, hay que volver a empezar. Me he preguntado sobre la pertinencia de comenzar con una actividad de presentación cuando de los nueve alumnos que conformaban el grupo ya conocía a cuatro de ellos. He barajado la posibilidad de llegar a clase con chocolate pero, finalmente, he optado por lo que he denominado una actividad de anti-presentación. ¿Y qué es eso? Pues os lo explico...


Una de las actividades de presentación más habituales es la de pedir que los alumnos se presenten dando información personal dentro de las cuales introduzcan alguna mentira. Yo suelo hacerlo escribiendo en la pizarra seis frases sobre mí (sobre mi familia, edad, años de docencia, aficiones, etc.) y luego pido que lo repitan los alumnos. En esta ocasión, como ya conocía casi a la mitad de la clase, les he propuesto hacerlo al revés, es decir, tenían que presentarse solo con mentiras e incluir una única información verdadera.

He comenzado yo para darle alguna referencia de lo que pretendía y para que tuvieran un modelo. He incluido informaciones para confundir a los alumnos que ya me conocían (me he quitado un año de edad --me ha quedado muy folclórico, por cierto--, he dicho que empecé a trabajar como profe un par de años antes de la fecha real, me he declarado un experto cocinero de sushi...) y la verdad única verdad ha sido que escribo dos blogs: Gastroasuntos y este que estáis leyendo.


Mis alumnos (de nivel B1, que no lo he dicho) lo han hecho, en general, muy bien. Cierto es que alguno ha comenzado diciendo su nombre y se ha perdido la magia del asunto (jeje) pero la mayoría ha sabido combinar las informaciones falsas y la única verdadera con maestría. De este modo creo que he conseguido:

  • Realizar la actividad de presentación que, seguramente, esperaban los alumnos para los que yo era un elemento nuevo en el grupo.
  • Captar la atención y el interés de los alumnos con los que había una relación previa.
  • Romper el hielo con un grupo que cambiaba de profesor tras varias semanas con un docente nuevo para algunos alumnos y reencontrándose con el resto en un momento diferente de su proceso de aprendizaje.
  • Introducir (todo sea dicho) el concepto de prefijo (anti-) que posteriormente durante el desarrollo de la sesión hemos recuperado con otros (in-, sub-, pre-)
Espero que esta idea sea de vuestro interés y utilidad.

--
Todas las fotografías que ilustran esta entrada son selfies con alumnos que han pasado recientemente por nuestras clases.

1 comentario:

Anabp dijo...

¡Habrá que probar esta nueva modalidad! Gracias, JRamón :)
Un saludo,
Eleconoleblog