20 agosto 2016

El precio justo de los alimentos más (ridículamente) caros del mundo

Probablemente a estas alturas ya todos conoceréis mi gran afición a la gastronomía y no os extrañará leer este post con una propuesta para llevar al aula de ELE basada, a partes iguales, en el histórico concurso El precio justo y en este artículo de El País en el que se presentan, con fina ironía, algunos de los alimentos más absurdamente caros del mundo. La lectura ya merece la pena en sí misma así que se nos ocurrió llevarla a la clase.

A partir de la información del mencionado artículo hemos elaborado una presentación (dirigida a niveles intermedios, B1-B2) en la que se presentan siete de esos exclusivos productos acompañados de un fragmento del artículo en el que se mencionan las características que los hacen (absurdamente) caros y una pregunta: ¿cuál es su precio justo? En ese momento, los alumnos pueden dar su respuesta.

Como sabemos que es muy difícil adivinarlo así, sin más ayuda, en la segunda dispositiva de cada producto proponemos tres opciones. En la tercera diapositiva el emoticono de sorpresa e incredulidad es el que nos indica el precio justo del producto.



Una vez concluido el juego sugerimos abrir un debate sobre el tema de los productos de lujo, desde el punto de vista económico, ético, social... es decir, preguntas del tipo:
  • ¿Por qué crees que existen este tipo de productos?
  • ¿Quién crees que compra estos productos?
  • ¿Comprarías alguno de ellos si pudieras (económicamente)?
  • Valora cada uno de los productos con un adjetivo: curioso, espectacular, ridículo, absurdo, fantástico, creativo, original, excéntrico...

14 agosto 2016

Dicotomías de la vida cotidiana

En estos días inciertos en los que pasan las semanas y los meses y nuestros políticos siguen sin capacidad o el interés o ambas cosas por formar gobierno y en los que la confusión nos hace plantearnos la identidad de los candidatos (ver imágenes más abajo), se me ha ocurrido reflexionar acerca de las dicotomías en las que nos movemos y en cómo llevarlas al aula para fomentar la interacción oral y la interacción social así como para presentar contenidos culturales desde una perspectiva intercultural y facilitar el uso de los exponentes lingüísticos de opinión, causa, etc.


Y por otro lado, también en estos días de verano (que no de vacaciones ni de tranquilidad ni de relax) he leído acerca del cuestionario Proust, que se ha versionado hasta la saciedad en revistas y periódicos, y que era la forma en la que la gente se conocía antes de la llegada de las redes sociales. Yo me acuerdo de cuestionarios de este tipo que circulaban por mis clases de EGB (!) y de algunas variantes que hemos usado en nuestras clases de ELE.


Pues de las dicotomías y el cuestionario de Proust surge la idea de elaborar un documento en el que se proponen dicotomías de la vida cotidiana a modo de cuestionario para conocernos e intercambiar ideas, opiniones, gustos, preferencias y visiones culturales. El cuestionario se podría presentar a modo de tarjetas con fotos y el primer trabajo que haría el alumno sería el de identificar la pregunta y formularla a la clase. Cada alumno cogería una tarjeta, cuando le tocara el turno, describiría las imágenes y formularía la pregunta a la clase, para dar pie a la conversación.

¿Ir al cine o ver una peli en casa?

¿Ir al gimnasio o jugar con la videoconsola?

¿Café en casa o en la cafetería? ¿Café de toda la vida o de Starbucks?

¿Boli o pluma?

¿Camping u hotel?

¿Tenis o fútbol? ¿Deportes individuales o de equipo?

La pregunta de las preguntas: ¿Pepsi o Coca-Cola?

¿Reyes Magos o Papa Noel?

La (otra) pregunta: ¿McDonald's o Burger King?

¿Perro o gato? ¿Mascota sí o no?

¿Dulce o salado?

¿Té o café?

¿Frío o calor?

¿Playa o piscina?

¿El día o la noche?

¿Portátil o tablet?

¿Leer o escuchar música?

En casa, ¿descalzo o con zapatillas?
Y de postre... ¿fruta o yogur?