30 octubre 2015

Me faltan las palabras (2)

Como prometí al final de la primera entrega de esta serie, a continuación os dejo con el segundo bloque de fichas de trabajo con palabras intraducibles.


13. Age-otori. Quién no ha necesitado alguna vez una palabra para hacer referencia a cuando uno se ve peor después de que el peluquero haya hecho una barbaridad con nuestro pelo. En japonés se puede hacer.


14. Tingo. En la lengua de la Isla de Pascua, el pascuence (sí, sí... la que hablan los habitantes de la isla de los moáis), tienen una palabra para la sibilina actividad de ir pidiendo prestadas a nuestro vecino poco a poco todas las cosas hasta que los dejamos sin nada. Vaya, básicamente lo que ha hecho durante años Homer Simpson con su vecino Ned Flanders.


15. Facepalm. Como la traducción literal indica, en inglés esta palabra significa el gesto de llevarse la mano (la palma de la mano) al rostro en momentos de desesperación.


16. Desenrascanço. Pensemos en McGyver o en el Equipo A. En todos los episodios tenían que improvisar una solución de emergencia. En portugués, tienen una palabra para ello.


17. Utepils. En noruego se usa esta palabra para la acción de disfrutar de una cerveza fresquita en una terraza un día soleado. Vaya, lo que hacemos casi a diario en España pero que es casi un lujo en el país escandinavo.


18. Tartle. Esta me encanta porque tengo algunos amigos que necesitarían esta palabra casi a diario. En escocés designa el incómodo momento de duda en el que al presentar a alguien no te acuerdas de su nombre.


19. Mokita. Fijaos lo que son las cosas: tenemos que viajar hasta Kiriwina (por Papúa Nueva Guinea, para situarnos un poco geográficamente) para encontrar en la lengua de las tribus kiriwinas una palabra que alude a esa verdad conocida por todos pero de la que nadie habla. ¡A ver si va a ser solo allí donde ocurre eso!


20. Jayus. Todos tenemos experiencia de ese chiste o broma tan sumamente mala ante la que no podemos hacer otra cosa que reírnos. Pues en indonesio se dice jayus.


21. Pana po'o. Es la palabra que usan en hawaiano para el gesto de rascarse la cabeza cuando se piensa.


22. Culaccino. Aunque suene a bebida de Starbbucks, en italiano designa el cerco de agua o humedad que deja un vaso o una copa en la mesa. "Niño, usa el posavasos que vas a dejar un culaccino y luego se come la madera!", como si lo oyera.


23. Iktsuarpok. En inuit, la lengua de los pueblos esquimales de las regiones árticas de Groenlandia, utilizan esta palabra para la acción de asomarse a ver si alguien a quien estamos esperando llega. Imagino que al haber tan poquita gente por aquellos parajes, este deseo se habrá acentuado de tal forma que han llegado a la necesidad de nombrarlo.


24. Pochemuchka. Tengo una tía que es una pochemuchka de libro. En ruso significa "persona que pregunta mucho (demasiado)". ¿A cuántos pochemuchkas conocéis?


25. Waldeinsamkeit. Esta larga palabra del alemán alude al sentimiento de soledad en medio de un bosque, ni más ni menos.

En este punto, podemos proyectar alguno de los videos de la sección Faltan palabras de Luis Piedrahita en el programa de Antena 3 El hormiguero, para que tengan claro qué es lo que tienen que hacer con estas palabras: inventar una palabra en español para traducir todas estas que no existen en nuestra lengua. También os dejo unas citas de tres intelectuales sobre el hecho de nombrar (eso que en marketing tiene un nombre: naming), que pueden dar pie al debate:

  • "El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.
  • "Son las palabras las que existen, lo que no tiene nombre  no existe. La palabra luz existe, la luz no existe". Francis Picabia, pintor.
  • "Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos". José Saramago, escritor.

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Hasta aquí la segunda entrega de la serie. En la primera parte podéis encontrar el planteamiento didáctico y las primeras doce fichas de trabajo. En la tercera entrega presentaré unas fichas idénticas pero con palabras del español sin traducción a otras lenguas. Igualmente, dejaré una presentación de Power Point (que subiré a mi perfil en Slideshare) para quienes prefieran proyectarlas en lugar de imprimirlas y trabajar con ellas en papel. Del mismo modo, comaprtiré una lista de enlaces a los artículos que me han servido de inspiración y que he usado como fuente.

21 octubre 2015

Me faltan las palabras (1)

La declaración que da título a esta entrada se la he robado a mi admirado Luis Piedrahita, fino analista de la realidad cotidiana que se ha dado cuenta de que nuestro idioma carece de determinadas palabras para nombrar realidades y se ha propuesto solucionar dicho problema inventando las palabras que faltan. Veamos un ejemplo:



Pero esto, más allá del fin de entretenimiento y diversión, es una realidad que ocurre en todas las lenguas. Un debate más profundo sería el de si nuestra lengua materna condiciona la realidad y cómo nos relacionamos con ella o si es nuestra cultura la que condiciona nuestro lenguaje. De momento, hagamos como Homer Simpson cuando Lisa le hizo ver que "los chinos utilizan la misma palabra para decir crisis que para decir oportunidad":


Y utilicemos esas palabras que nos faltan para proponer un trabajo creativo en el aula, con alumnos de niveles altos (esos pobres alumnos de niveles C1 y C2, tan olvidados ellos por los materiales didácticos). He buceado en decenas de artículos y he hecho mi selección de palabras de diferentes idiomas que no tienen traducción en casi ninguna otra lengua. Partiremos de ahí: iremos presentando en clase estas palabras y, si tenemos algún alumno que hable esta lengua, nos apoyaremos en él o ella para que nos ayude a traducirla. Si no, será nuestra labor. A continuación, tras cada palabra les proponemos la siguiente batería de preguntas:

  • ¿Hay una traducción en tu lengua?
  • ¿Cómo lo dirías?
  • ¿Por qué crees que esa palabra existe en esta lengua y no en la tuya (o en otras)?
  • ¿Inventamos una palabra en español para traducirla?
He creado unas fichas ilustradas con mi selección de palabras, aquí las tenéis la primera tanda (son doce) y en la siguiente entrada el resto (tres más para llegar a las 25 fichas de trabajo):


1. Greng-jai. Empezamos fuerte. Esta palabra del tailandés significa el sentimiento de incomodidad que sentimos cuando alguien nos ayuda y no queremos molestar. Es curioso que ese concepto está muy asociado a nuestra idea de cortesía. 


2. Seigneur-terraces. Me parece increíble que no exista una palabra para esto en español. En francés se utiliza para llamar a las personas que se pegan toda la tarde en la terraza de un bar con un solo café. Hoy en día, si el bar tiene wi-fi gratis, los seigneur-terraces se multiplican.


3. Ya'arburnee. Palabra del árabe que alude al deseo de morir antes que la persona amada para, de ese modo, no tener que sufrir por su pérdida. No encuentro mejor forma de expresar el amor.


4. Shlimazl. Podríamos definir esta palabra del yiddish como persona de mala suerte crónica, un desafortunado permanente. ¿Pensáis que tiene lógica que exista precisamente en esa lengua de origen judeoalemán? Da que pensar al menos.


5. Bilita-mpatshi. Vamos a ver. En español tenemos una palabra general para los sueños; luego, especificamos que los sueños malos con el nombre pesadilla. Claramente nos falta esta palabra para especificar los sueños buenos, es decir, los opuestos a las pesadillas. En las lenguas bantúes sí existe. ¿Será que tenemos nosotros más pesadillas?


6. Ilunga. Esta palabra de una lengua de una tribu africana del Congo significa, exactamente, "la persona capaz de perdonar una ofensa por primera vez, tolerarla una segunda vez pero no una tercera". Me recuerda a aquello de "perdonar setenta veces siete", lo de "poner la otra mejilla", lo de "ser hermanos pero no primos"...


7. Shemomedjamo. Podría ser un jugador de la selección georgiana de baloncesto junto a Shermadini, Markoishvili o Sanikidzke pero no, es georgiano es el hecho de comer una vez que estás lleno hasta rebañar el plato, ya sin hambre. Literalmente significa "me comí todo sin querer". Me encanta el sentido del humor de estos georgianos. No es exactamente nuestra gula, ¿verdad?


8. Hyggelig. Nos vamos al norte de Europa. En danés, hyggelig es el sentimiento de sentirse bien, cómodo, a gusto, cuando estás entre amigos. ¿¡Pero cómo falta esta palabra en tantos idiomas!?


9. Gheegle. Esta es de mis favoritas y, si no, que se lo pregunten a mi tío José Luis: en filipino se usa para describir el incontrolable impulso de pellizcar algo tan adorable y tierno como los mofletes de un bebé.


10. Tsundoky. En un gesto de extrema sinceridad el japonés tiene una palabra para algo universal: el hecho de dejar sin leer un libro que hemos comprado, habitualmente junto a una pila de otros libros con las mismas características. Recuerdo que alguien me dijo una vez, hablando de alguna novela de García Márquez, que los libros del escritor colombiano estaban en las estanterías de todas las casas... en la mayoría de ellas, como tsundoku (aunque no usó esta palabra). La necesitamos.  


11. Bakku-shan. Seguimos en la misma línea que la palabra anterior a lo que le añadimos unas gotas de sentido del humor. Esta palabra del japonés designa a esas chicas que, vistas por la espalda, nos parecen atractivas pero que, al darse la vuelta... decepcionan, digamos. Mis compañeros de colegio y yo teníamos una palabra (bueno, una expresión, onomatopeya, sonido...) para ello.


12. Mangata y yakamoz. La primera es del sueco y la segunda del turco y las dos describen el reflejo de la luna en el agua. Y nosotros con el simple reflejo... como si tan romántica estampa fuera comparable al molesto brillo del sol cuando da en un espejo y te deja ciego.

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Hasta aquí la primera entrega de esta serie. En el próximo post, otras trece palabras para completar la colección y concluir así, la primera parte de la propuesta didáctica. En la tercera parte presentaré unas fichas idénticas pero con palabras del español sin traducción a otras lenguas (es decir, el camino inverso). También os dejaré una presentación de Power Point con todas las fichas por si preferís proyectarlas en vez de imprimirlas en cartulinas y los enlaces a los artículos.

08 octubre 2015

Test para la nacionalidad española

Seguro que estáis al tanto de la prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España (CCSE) que a partir de ahora será uno de los dos pruebas obligatorias que tendrán que realizar y aprobar las personas que deseen obtener la nacionalidad española. La otra es el DELE A2 (o superior). Ambas pruebas las administra el Instituto Cervantes. Pero dejando a un lado cualquier tipo de análisis o valoración, puesto es un proyecto que está echando a andar, en esta breve entrada me gustaría compartir algunos artículos publicados en la prensa en los últimos meses en los que hay algunas simulaciones de preguntas posibles que creo que podríamos llevar a nuestras clases:

¿Aprobarías el examen para obtener la nacionalidad española?, en Huffington Post


Ponte a prueba: las preguntas de un test de españolidad, en El País

Test de nacionalidad española, en parainmigrantes.info

Modelo 0 de la Prueba de CCSE, Instituto Cervantes

01 octubre 2015

Los sonidos del español

Mi amiga Gamze me hizo llegar a través de Facebook una infografía genial, en la que podemos ver los sonidos en diferentes idiomas, es decir, las onomatopeyas en diferentes lenguas. Me sorprendió ver que no hay ninguna en español por lo que es ideal para trabajar en clase: podemos decir que su carencia es su principal virtud. Podríamos comenzar proyectando o repartiendo la infografía y comentándola con los alumnos a fin ir completándola con las onomatopeyas de las lenguas de los alumnos presentes en el aula.

En cursos en inmersión el profesor puede preguntar si sabe cuál es el sonido en español para cada situación (es probable que hayan escuchado algunos de ellos) e ir corrigiendo, matizando o ampliando las aportaciones de los alumnos. Si no estamos en inmersión, el profesor puede informar cuáles son las onomatopeyas en español e, incluso, podría proponer que hicieran un cartel con los sonidos del español. Para ello, podemos usar una de las imágenes de cada categoría y que sustituyan el texto del bocadillo elegido por el sonido en español.