25 marzo 2015

Una experiencia de coevaluación

Algunos de los muchos aspectos de interés sobre los que hemos trabajado en el Experto en Enseñanza de Español para Niños y Adolescentes (Universidad de Barcelona), han sido los relacionados con la evaluación. En concreto, me pareció muy interesante el concepto de coevaluación, procedimiento de trabajo cooperativo de evaluación entre iguales. Afirma Neus Sanmartí en su muy recomendable obra 10 ideas clave. Evaluar para aprender lo siguiente:
Cuando se intercambian valoraciones entre iguales, se tiende a leerlas con más atención e incluso se discuten si no se está de acuerdo, cosa que no se hace habitualmente con las opiniones expresadas por el profesorado. El objetivo final de estas ayudas es conseguir que cada alumno sea capaz de autorregularse autónomamente. 
Siguiendo la propuesta de Sanmartí, he desarrollado el siguiente trabajo en clase, con un grupo de nivel B2:
  1. Trabajo individual de los alumnos. Han escrito un texto siguiendo unas instrucciones dadas (tema, estructura del texto, tipología textual, uso de conectores de argumentación, etc.)
  2. Primera revisión del profesor. Al final de la clase he recogido los textos y mi corrección se ha limitado a marcar en diferentes colores los errores. Cada color hace referencia a un tipo de error (gramática, léxico, conectores discursivos, etc.


  3. Puesta en común de los errores principales. En la pizarra he anotado los errores más frecuentes y los hemos comentado. He seleccionado los cinco errores que más se han repetido, sin decir quién lo ha cometido.
     
  4. Trabajo de coevaluación por parejas. A continuación, he devuelto los textos a los alumnos y les he pedido que, en parejas, lean los textos, se fijen en los fragmentos señalados en los diferentes colores y que, mutuamente, se den consejos para mejorar los textos. La propuesta no era simplemente corregir el error, sino proponer mejoras, que pueden ir de esa propia corrección hasta una modificación más profunda. La decisión es de los alumnos.
  5. Reescritura. Tras el intercambio con los compañeros, han reescrito sus textos.
  6. Recogida del producto modificado y corrección. En este punto, he recogido los textos modificados y yo he procedido a una corrección tradicional y a la evaluación de los textos según las escalas correspondientes. He usado las escalas del DELE B2 porque los alumnos tienen como meta presentarse a las pruebas para la obtención de este diploma.
Tengo que decir que la experiencia ha sido de lo más enriquecedora, no solo porque el resultado final se ha visto sustancialmente mejorado sino, sobre todo, porque el propio proceso ha sido una especie de soplo de aire fresco a la labor de corrección y evaluación, tanto para los alumnos como para el docente. 

Os animo a que probéis. Mi experiencia ha sido inmejorable y seguro que volveré a ponerla en práctica.

03 marzo 2015

Salimos de Tiger cargados de recursos

Hace unos meses hablábamos de ideas y herramientas para un profesor con recursos y, también en ese mismo contexto, nuestra amiga Arancha Pastor nos comentaba su adicción a Tiger como fuente casi inagotable de esas ideas y herramientas para sus clases. Pues bien, nos hemos acercado a la tienda danesa y os traemos algunas novedades.

Caja de herramientas
Me parece que puede ser una forma divertida de corregir los textos en clase. Podemos asignar a cada herramienta una función e ir sacando la herramienta correspondiente durante el proceso de corrección, con el texto proyectado: el serrucho para cortar (palabras que sobran), la llave inglesa o el martillo para dar cohesión al texto (conectores, por ejemplo), la regla para medir (la organización del texto en párrafos, cuestiones sintácticas...) y, de ese modo, hacer de una tarea engorrosa y aburrida, algo divertido. Creo que puede funcionar especialmente bien con alumnos pre-adolescentes y adolescentes.

Puzle mudo
Creo que ya hemos hablado de esta idea y es un recurso muy habitual en nuestra sala de profesores. Tenemos algunos puzles elaborados en Word que imprimimos y usamos en clase (el puzle estrella es el de la revisión de los usos del subjuntivo). Evidentemente, en nuestra versión las piezas no encajan, solo es para unir las dos partes de las frases. Con este puzle mudo de Tiger podemos proponer que unan dos, tres, cuatro o cinco piezas en función de nuestras necesidades.

Reloj con tres medidas
No es una novedad contar con un reloj de arena que indique a los alumnos el tiempo que les falta para realizar una actividad o tarea. Ahora podemos dar un paso más. Aquí tenemos tres relojes en uno: tiene una medida de un minuto, otra de dos minutos y otra de tres minutos. Esto nos permitiría presentar y controlar una actividad en tres partes utilizando diferentes agrupaciones, cambios de rincones, propuestas de trabajo cooperativo, cambio de parejas en la dinámica de los círculos concéntricos, cambio de agrupaciones con la técnica de la bola de nieve, etc.
La mano verde
Imagino que sirve para poner los anillos pero nosotros no vamos a pedir a nuestros alumnos sus joyas. Puede ser útil para fijar las normas de la clase, para visualizar las expectativas para el curso, etc. Seguramente conoces la actividad de "la mano del primer día", en la que se pide a los alumnos que dibujen el contorno de su mano y en cada dedo escriban, por ejemplo: 5 cosas que les gustan, 5 cosas que no les gustan, 5 cosas que quieren hacer en clase, 5 cosas que esperan que haga el profesor y 5 cosas que quieren aprender en español (por ejemplo). La mano verde (disculpad la poca imaginación para bautizarla) puede ser un modo de poner en común esta actividad del primer día.

Sellos de caucho
Estos sellos podemos utilizarlos para presentar y practicar la expresión de los sentimientos con subjuntivo. La idea sería dar a los alumnos (o pedir que ellos lo hagan) una lista de actividades (ir al cine, fumar, tirar papeles al suelo, cuchichear, cocinar, etc.) asegurándonos de que haya actividades de todo tipo. A continuación, cada alumno cogería la lista de un compañero (si cada alumno hace la suya) y estampa los sellos que expresen sus sentimientos ante cada acción. Asignaríamos un sentimiento a cada sello (el sol, alegría; la calavera con los huesos en aspa, el odio; el corazón, el amor; la flor, el gusto; el trébol, la diversión) para que luego el compañero tradujera los símbolos y explicara la opinión del compañero: a mi compañera le enfada que la gente tire papeles al suelo; mi compañero odia que la gente fume; a mi compañera le divierte que las personas cuchicheen...)

¿Se os ocurre algo más? Todas vuestras ideas son bienvenidas, como siempre, en los comentarios.

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Enlace | Tiger (tienda online)