29 febrero 2012

Los códigos QR en el proceso de enseñanza-aprendizaje de ELE (y 2)

Como prometí al final de la anterior entrada de esta serie, comparto con vosotros algunas propuestas para usar los códigos QR en clase de ELE con el objetivo de enriquecer los materiales didácticos y el proceso de enseñanza-aprendizaje.

1. Soluciones a los ejercicios de refuerzo. Podemos incluir un código QR en una esquina de los ejercicios que damos a nuestros alumnos como refuerzo. Al escanear el código, el alumno accederá a las soluciones. Este recurso puede ser muy útil para los ejercicios cerrados de refuerzo de contenidos gramaticales (morfología de tiempos verbales, usos de tiempos verbales o estructuras, etc.) o para los de autoaprendizaje que muchos centros cuelgan en sus páginas web como recursos gratuitos.

2. Apoyo gráfico. Otra opción es incluir un código QR que remita a una galería de imágenes (publicadas previamente en la herramienta digital que consideremos más adecuado, por ejemplo, Flickr o Picasa) que ilustren el vocabulario nuevo de un texto, por ejemplo.

3. Explicaciones. Si la primera propuesta era el solucionario de un ejercicio, otra opción es incluir en el propio material de clase (el ejercicio, la actividad...) los recursos necesarios para realizarla. Por ejemplo, una explicación gramatical, una tabla de recursos comunicativos, un modelo de lengua al que acudir en caso de duda, etc. Para ello, lo mejor es colgar en la web el documento en PDF y que el código QR remita a dicho documento en línea.

4. Ampliaciones. Si trabajamos en clase con un texto, podemos aprovechar e incluir un código QR en el que remitamos a los alumnos a otros textos, vídeos, imágenes, etc. que sirvan para ampliar, profundizar o actualizar el tema. Podemos usar alguna de las herramientas que nos permite enviar varias URLs en una sola dirección.

5. Juegos. Otra aplicación interesante del código QR es en juegos de clase. Por ejemplo, si organizamos un juego de pistas, una gimkana (o como se escriba), un juego de roles, etc., las instrucciones, las pruebas secretas o las pistas las podemos aportar por medio de estos códigos. Se introduce así el elemento lúdico de lo secreto, lo oculto... y puede ser un buen elemento motivador, especialmente, con alumnos adolescentes.

Bueno, estas son mis ideas. Espero vuestros comentarios y aportaciones.

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Créditos de la imagen

21 febrero 2012

Los códigos QR en el proceso de enseñanza-aprendizaje de ELE (1)

Hace tiempo que tengo intención de publicar esta serie de entradas sobre los usos que podemos darle a los códigos QR en nuestras clases de ELE.

¿Qué es?
Antes de nada, comenzaremos con la definición que Wikipedia da de código QR:
Un código QR (quick response barcode, «código de barras de respuesta rápida») es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional creado por la compañía japonesa Denso Wave, subsidiaria de Toyota en 1994. Se caracteriza por los tres cuadrados que se encuentran en las esquinas y que permiten detectar la posición del código al lector. La sigla «QR» se deriva de la frase inglesa Quick Response (Respuesta Rápida en español), pues los creadores «Euge Damm y Joaco Retes» aspiran a que el código permita que su contenido se lea a alta velocidad. Los códigos QR son muy comunes en Japón y de hecho son el código bidimensional más popular en ese país.
Dicho de otro modo, son esos cuadraditos llenos, a su vez, de otros cuadraditos más grandes y más pequeños (y cuyo espacio para la lectura viene determinado por tres cuadrados que se sitúan en tres de las esquinas del código) que tanto se están utilizando de un tiempo a esta parte en marketing y comunicación.

¿Cómo se hacen? 
Es muy fácil crear un código QR. Basta con entrar en alguno de los servicios gratuitos que generan dichos códigos, por ejemplo: codigo-qr.es, codigo-qr.com, qrcode.kaywa.com, etc. y elegir la información que queremos que incluya. A nosotros -creo yo- nos van a interesar, sobre todo, dos tipos: un texto y un sitio web.
Una vez elegida la opción, incluimos la información (redactamos el texto, copiamos el texto o la URL), seleccionamos el tamaño del código y le damos al botón de generar el código.

¿Cómo se lee el código? 
Pues con un lector de códigos QR (respuesta de perogrullo). ¿Y eso que es? Muy sencillo: una aplicación que debe estar instalada en el dispositivo desde el que vamos a leer el código y al que irá a parar la información y que utiliza la cámara de dicho dispositivo (un teléfono móvil, una tableta, un ordenador...) para captar el código.

¿Dónde lo encuentro?
Podemos ver el código QR en una página web, en un blog, en las redes sociales, en un póster, en un papel, en un libro... Veamos algunos ejemplos más concretos.

(1) Últimamente es muy común ver que hay un código QR que acompaña a las noticias de las ediciones impresas de los periódicos y las revistas. ¿Para qué? Para enlazar con vídeos, con fotografías o con más información sobre la noticia en la edición digital del diario.

(2) O en el cartel que anuncia un concierto, un partido de fútbol, el estreno de una película o cualquier otro evento también vemos un código QR que me permite guardar toda la información (fecha, lugar, precio, cómo llegar, etc.) en mi móvil. Y, por extensión, en campañas publicitarias de todo tipo.

(3) También es cada vez más común encontrar un código QR en la carta de un restaurante o, como en la foto que acompaña a este párrafo, en el mantel. En este caso, al escanear el código, accedías a la carta completa y lista de precios en PDF.

(4) Y, tirando de creatividad y sentido práctico, en otras muchas situaciones, por ejemplo: sustituir el simplón cartel de venta o alquiler de un piso o de un coche con el número de teléfono por un cartel con el código QR que te da mucha más información (datos de contacto, precio, características...); incluir el código QR en las paradas y estaciones de transporte público para que el usuario pueda guardar las rutas, los horarios, los precios, etc.; en las etiquetas de prendas de ropa donde no sólo se sustituye al cartoncito con el precio, la talla y los consejos para lavado o planchado, sino que permite al comprador (y, sobre todo a la empresa) conocer otras prendas, dónde hay otras tiendas de la misma marca, etc.; en los envases y envoltorios de alimentos (con toda la información nutricional, los certificados de garantía de calidad, etc.); en los museos y exposiciones, junto a las obras de arte, el visitante puede acceder a datos de la obra, del artista, del contexto histórico, a material multimedia, a interpretaciones de los especialistas, etc.

Ergo, ¿dónde lo pongo?
Hasta aquí todo lo relacionado con el concepto de código QR, con el proceso de creación y lectura y con los ejemplos prácticos que ilustran sus infinitas posibilidades. Y yo, como profesor y, concretamente, como profesor de ELE, ¿para qué lo puedo utilizar?, ¿cómo puede enriquecer mi labor docente?, ¿en qué medida puede, esta tecnología, ayudar a mis alumnos a aprender?

Antes de responder a estas preguntas y de lanzar mis propuestas (que haré en la próxima entrada) os dejo con algunos artículos inspiradores y espero vuestros comentarios.

08 febrero 2012

Adaptación curricular cortesía de Don Iñaki

Hoy ha sido el primer día que he tenido que trabajar en clase con el manido y marchito árbol genealógico de la Familia Real. Digo manido porque es raro el libro de texto que no lo utilice para presentar el léxico de la familia. Y digo marchito porque... bueno, ya os lo podéis imaginar, pero lo explico brevemente: todavía aparecen en los libros de texto Jaime de Marichalar, el raro que ahora es bueno, e Iñaki Urdangarín, el rubio, alto, guapo y sano yernísimo que ahora es un (presunto) chorizo y hasta está menos rubio, menos alto y menos guapo.

Primera reflexión. Qué lástima que el grupo sea de nivel A1 porque podríamos haberlo pasado muy bien hablando del caso Urdangarín y su NOOS o de los pantalones estampados de don Jaime.

Segunda reflexión. Aunque ciertamente es casi inevitable, sería conveniente no hipotecar materiales didácticos a lo perecedero. Si bien es verdad que le da actualidad a un material de clase, no menos cierto que nos podemos encontrar con que el número 1 del circuito de la ATP deje de serlo cuando se publique el libro, que esa cantante que movía masas no venda un disco pasado un año y que (sí, sí, puede pasar) que el número de hijos reales vaya aumentando a un ritmo proporcional al de la desaparición de yernos...


Tercera reflexión. Como no hay mal que por bien no venga, he aprovechado para hacer una adaptación curricular pertinente a partir de los siguientes contenidos:
  • Gramaticales: verbos ser, estar, tener, llevar.
  • Léxicos: la familia, la descripción física, el carácter, las profesiones.
  • Culturales: la Familia Real española.
  • Funcionales: la descripción.
Y he ampliado la propuesta de clase con la explicación (basándome en creativos y divertidos dibujos en la pizarra y de la asociación con los personajes de la foto proyectada de la Familia Real) de los estados civiles: casado, separado, divorciado... La verdad, nos hemos divertido mucho, muchísimo, en clase ;-)

Nota final: creo que tengo un poco de fiebre esta tarde...

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No me he podido resistir a ilustrar este post con esta viñeta de El Roto.