24 agosto 2011

Pedro Navarro: "El mayor obstáculo que he encontrado durante casi 10 años de enseñanza a brasileños es la falsa creencia de que pueden hablar español sin esfuerzo"

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XI) 


1.- ¿Dónde das clase (ciudad, país, institución) y cuál es el perfil de tus alumnos y de los cursos que impartes? Trabajo en el Instituto Cervantes de Belo Horizonte, en Brasil. Nuestros estudiantes entran dentro de esa categoría tan amplia de “estudiantes brasileños” que normalmente se tiende a unificar y que sin embargo, acoge a grupos muy distantes en lo geográfico y cultural.
En este sentido creo que los estudiantes de Belo Horizonte son particulares, ya que es probable que sean los únicos que no tienen un referente claro que los relacione a las culturas expresadas en español. En el sur de Brasil, en ciudades como Curitiba, Florianópolis o Porto Alegre, tienen una mayor afinidad con el español debido a la proximidad geográfica, a una colonización parecida, a elementos culturales compartidos, como el gauchismo, e incluso al turismo. Por su parte, otras ciudades, como Salvador de Bahía o Río de Janeiro, fueron destino de la migración española (principalmente gallega) e hispanoamericana (sobre todo, argentina), y en ellas ya existe una tradición consolidada en la enseñanza de nuestra lengua. Sao Paulo es el centro económico de América del Sur, y por tanto, desde allí se realizan operaciones comerciales e intercambios para los cuales resulta esencial hablar en la lengua mayoritaria del continente Sur. En este sentido, repito, creo que Belo Horizonte es muy diferente al resto de ciudades brasileñas.

Respecto a las edades, la mayoría de los estudiantes se  agrupan en la categoría de adultos (mayores de 18 años), donde también incluimos a aquellos que en francés se denomina “grands adolescents” (16 a 18 años), y que son estudiantes que ya sea por motivos afectivos o cognitivos, difícilmente encajan en grupos con estudiantes de menor edad. A este grupo principal se le añade cada vez más grupos de jóvenes, de 12 a 16 años, que vienen al Instituto Cervantes a complementar lo aprendido en la escuela, donde el español se ha incluido recientemente dentro del currículo, y niños de 8 a 11 años, que acaban de terminar el proceso de alfabetización instrumental en su lengua materna (portugués) y comienzan a estudiar una lengua extranjera (inglés o español). Por último, tenemos algunos grupos de personas de la tercera edad, que en Brasil, curiosamente, reciben el el eufemismo de “mejor edad”. Debido a la alta natalidad tradicional, este es un grupo al que no se le ha prestado mucha atención hasta ahora. Sin embargo, el ciclo económico de crecimiento también está influyendo en el progresivo envejecimiento de la población y es muy probable que cada vez haya más proyectos de educación / recreación para jubilados.
En cuanto al entorno socio-económico, los estudiantes del centro proceden de las clases alta, media-alta y la nueva clase media que ha surgido a raíz del crecimiento económico de la última década. Sin embargo, cabe destacar que la enseñanza de español sigue siendo un elemento de distinción de clase dentro de un país donde el derecho a una educación de calidad es un derecho más nominal que real.


2.- ¿Qué motiva a tus alumnos a aprender español? El factor determinante creo que es la edad. La mayoría de los estudiantes adultos viene a estudiar por motivaciones instrumentales, ya sean estas de tipo más o menos difusas (el estudiantes siente que el español va a ser un elemento enriquecedor en su currículo), o muy concretas (quieren participar en programas de intercambio o becas, trabajan en empresas multinacionales, deben prepararse para la Copa del Mundo, etc).
En un término medio encontramos a los estudiantes más jóvenes. A pesar de que en sus escuelas ya se estudia la lengua, sus padres consideran que se hace dentro de un modelo masificado que no asegura la calidad, y llevan a sus hijos a centros de lengua privados. Otras veces el interés viene del propio menor, que quiere estudiar español atraído por fenómenos de la cultura pop (series para adolecentes, cantantes, futbolistas, etc.)
En el extremo menos pragmático se encuentran los estudiantes de la tercera edad, que vienen a estudiar español por puro interés personal, animados ante la perspectiva de hacer un viaje a España o Argentina, o por argumentos un tanto kitsch, como que nuestra lengua “suena bien”, o que es una lengua “muy romántica”.

3.- ¿Cómo aprenden tus alumnos? (hábitos de aprendizaje, estrategias, la metodología que mejor funciona o la que tú usas...)
 El mayor obstáculo que he encontrado durante casi 10 años de enseñanza a brasileños (antes en Sao Paulo y ahora en Belo Horizonte) es la falsa creencia, muy extendida, de que pueden hablar español sin esfuerzo. A partir de la relación de cercanía entre lengua materna y lengua meta y de la mayor complejidad del sistema fonético portugués, los brasileños pueden comprender textos y conversaciones básicas sin grandes dificultades. Y precisamente este desarrollo “natural” de las destrezas de comprensión les lleva a ampliar su sensación de suficiencia y creer que pueden hacer lo propio respecto a las destrezas de interacción y producción.
A partir de esta creencia encontramos estudiantes muy participativos y con un perfil de aprendizaje marcadamente sincrético, es decir que tienden a basar su aprendizaje en una interacción oral con monitor muy bajo, hasta el punto de que si el profesor no hace un esfuerzo consciente, las clases se convierten en una conversación incesante vacía de reflexiones sobre la forma. Creo que este es el mayor aporte que debe hacer el docente, el de elevar el monitor de los estudiantes, animar a que los estos analicen y aprendan de sus propios errores, a que complementen su propensión a comunicarse con cierta atención a la forma, a que no refuercen mediante la repetición formas ajenas a la lengua meta, a que no se conformen con un nivel de suficiencia comunicativa repleta de errores que no si bien no impiden la transferencia de significado, sí que condenan a que el usuario no vaya más allá del Nivel Umbral (B1).


4.- ¿En qué aspecto o aspectos del español tienen más dificultades tus alumnos?
 Por todo lo comentado en la pregunta anterior, si tuviera que enumerar las dificultades específicas, creo que hasta el B1, no apuntaría ninguna funcional, ya que para hacer frente a cualquier acción de estos niveles son capaces de combinar con maestría los elementos que conocen con toda suerte de estrategias compensatorias. En lo que los estudiantes fallan recurrentemente es en los elementos gramaticales (la morfología de los verbos irregulares de indicativo y subjuntivo, la construcción de los verbos de opinión que siguen la estructura de “gustar”, los pronombres de objeto directo e indirecto átonos y clíticos, el uso de las preposiciones), y en las interferencias léxicas (préstamos de la lengua materna o formaciones “ingeniosas” de palabras inexistentes). En niveles Avanzado (B2) y Dominio (C1) , creo que los estudiantes que no estudian Letras o materias afines presentan una pobreza de recursos discursivos debida a que en la clase de español les estamos pidiendo que construyan géneros (orales o escritos) que no están acostumbrados a elaborar en su propia lengua. Y cada vez más estoy convencido de que se debe trabajar la fonética desde su nivel básico hasta el supra-segmental, ya que de no ser así el estudiante fosiliza articulaciones de sonidos por aproximación a la lengua materna, y tonemas que no corresponden a ninguna variante del español.


5.- ¿Qué aspectos de la cultura española les resultan más interesantes, por un lado, y más chocantes, por otro? En general diría que nuestros estudiantes están interesados por el conjunto de culturas expresadas en español, no tan sólo por la española. A nosotros, respecto al resto de hispanohablantes, nos tienen por un poco serios, ceñudos, muy directos en el trato, poco flexibles, a veces hasta el punto de ser groseros. No creo que los estudiantes brasileños tengan grandes problemas en sus interacciones con hispanohablantes, ya que a veces los códigos de conducta socioculturales son muy parecidos a los que manejan sus vecinos.
Quizá la mayor dificultad sea que un brasileño llegue a dominar todos los aspectos que operan en contextos muy formales, con formas de comportamiento lingüístico y extra-lingüístico muy codificados.  Aunque esto también le pueda suceder a un hablante nativo y no dependa de sus competencias lingüístico-comunicativas y sí de las generales (saber ser, saber hacer…).
Si tengo que enumerar los elementos de la cultura de España, se me ocurre hacer una lista de cinco grandes éxitos: 
  1. Barcelona: es difícil que un madrileño como yo pueda descifrar desde la objetividad el éxito del concepto amplio de “Barcelona”, pero lo cierto es que funciona. Hay un segmento de la población brasileña que va entre los 18 a los 40 años que considera que parte de su período de aprendizaje vital, de su capacidad de ser una persona de mundo pasa por vivir una temporada en Barcelona. El Barça, Gaudí, las Olimpiadas, el diseño, el mar, la película de Woody Allen… o la conjunción de todos estos elementos, quién sabe, pero funciona. En esta sección podría añadirse su hermana pequeña: Ibiza.
  2. El conjunto “Gastronomía y piedra”: Como el apelo al “sol y playa” no funciona en un país tropical, a los brasileños se les ofrece (con éxito) la conjunción de viajes gastronómicos y enológicos con visitas a piedra, mucha piedra, monumentos de una época en la que su país aún no existía. En estos itinerarios se mezcla lo real con lo ficcional, lo histórico con lo folklórico, y a veces lo bello con lo truculento (visita a reliquias religiosas o al Valle de los Caídos).
  3. Flamenco: No existe acto cultural que más personas atraiga que un recital de guitarra flamenca o la actuación de un tablao. Si los españoles asociamos a los brasileños con el Samba, estos hacen lo propio con nosotros y el Flamenco. En la ciudad existen unas cinco o seis escuelas especializadas de Flamenco que contribuyen al incremento del interés por aprender español en igual medida que refuerzan una versión un tanto teatral de lo ibérico.   
  4. El Camino de Santiago: en sí se juntan varios factores, a saber: el conjunto “Gastronomía y piedra” antes mencionado, el gusto por el turismo activo, la influencia de Paulo Coelho y su novela “Diario de un mago”, el misticismo new-age, la crisis de los treinta años… todos los caminos llevan a Santiago.
  5. Circo pop: En este apartado incluiría todo aquello que los estudiantes asocian con nuestra lengua y que pueden encontrar tanto en la sección de “Cultura” como “Sucesos” o “Gente” del periódico. Almodóvar, Penélope Cruz, Shakira, El Chavo del Ocho, Rebelde Way, el Ché, etc.

10 agosto 2011

María Gómez: "Los japoneses llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz o gaita gallega".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (X)

Di clases en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón) a alumnos adultos, de clase media por lo general, muchos empleados de servicios, muchos jubilados, alguna ama de casa y algún estudiante universitario. Niveles desde A1 a C1.



Les motiva la cultura y viajar, muchos de ellos aprenden porque están interesados en el flamenco, en el arte, en el cine, porque quieren hacer un viaje a España o a Hispanoamérica, o porque han conocido estos países, les han gustado y quieren profundizar más en la lengua. Los motivos laborales están en segundo plano, aunque también hay algunos casos, principalmente en empresas que tienen relación con América Latina.
 


En Japón están muy acostumbrados a memorizar y a repetir, al principio, les choca el enfoque comunicativo y nos son muy de juegos, más de role plays, si quieres llevar alguna actividad lúdica a clase, que no implique el interactuar mucho (el tocarse mucho, vamos) porque eso a algunos les puede molestar. Con lo que sí que son buenos es colaborando, ya que la japonesa es una sociedad cero individualista, por lo que el aprendizaje cooperativo funciona bastante bien en clase.

La comunicación les cuesta mucho, pero no por falta de reflexión gramatical, todo lo contrario, les cuesta dejar esa "gramaticalidad" y soltarse a hablar, los japoneses son muy perfeccionistas, por lo que si piensan que van a cometer un error, prefieres a veces no decir nada. Algunos (en este caso principalmente los adultos mayores) pueden escribirte una redacción casi perfecta, pero a la hora de hablar se traban y les cuesta mucho soltarse.

La gastronomía les vuelve locos (dicen que algunos de los mejores cortadores de jamón son japoneses y en todas las fiestas de Cervantes no puede faltar una pata de jamón "del bueno"), así como el arte, el cine, la música, el baile, y últimamente también el fútbol, los japoneses son muy curiosos y muy "culturetas", y como digo, llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz, gaita gallega, guitarra clásica, flamenco o árboles frutales del Mediterráneo.

Lo que más les choca... pues nuestros gestos, el afecto que nos demostramos (besos, abrazos y todo tipo de tocamientos), nuestra expresividad y carácter, y sobre todo la energía y alegría que parece que demostramos.

Autora
María Gómez Bedoya es profesora de ELE en el Instituto Cervantes de Porto Alegre (Brasil) y antes trabajó en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón).

02 agosto 2011

Daniel Jiménez: "Los húngaros aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada de B1. Muchos no pasan de ahí".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (IX)

Me llamo Daniel Jiménez y soy lector de español en la Universidad de Pécs (Hungría)  y allí tengo alumnos universitarios de entre 21 y 25 años. También soy colaborador en el Instituto Cervantes de Budapest donde el púbico mayoritario está entre los 20 y los 30 años que se dedican a profesiones variadas. Años atrás enseñé en un instituto bilingües a chavales entre 13 y 18 años. La mayoría de mujeres es abrumadora.

Los húngaros tienen una imagen idealizada de España. Ellos imaginan a España como un país rico con un clima envidiable y con una alta calidad de vida. Imaginanan a los españoles como gente optimista, vital y alegre que sabe disfrutar la vida. En cierto sentido, esta imagen de España es todo lo contrario de la imagen que tienen de su propio país. Aprender español es una forma de acercarse a esa imagen idílica.

Podemos considerar a la cultura escolar húngara como tradicional: el profesor sabe y habla; el alumno escucha y memoriza. Les escanta hacer exámenes cada semana muy muy fáciles y memorizar listas de palabras. Todos usan unos cuadernos que vienen con las páginas divididas en dos partes: en una columna la palabra en español y en la otra la traducción al húngaro. Creo que son buenos aprendices de lenguas.

Continuamente repiten que lo más difícil del español es el subjuntivo. Sin negar que les resulta difícil hay otras muchas cosas que también les cuestan y de las que no son conscientes: los pronombres; la diferencia entre impecfecto y el indefinido; los diferentes tipo de SE; el género; la entonación. Aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada del B1. Muchos de ellos nunca pasan de ahí.

Creen que la siesta es consustancial al ser español. En general no cambian la comida española por la húngara. Se sosprenden de la cantidad de mariscos diferentes que pueden llegar a comerse. Muchos son aficionados acérrimos del Barça o del Madrid. Otros sienten fascinación por el cine de Almodóvar o por el Che Guevara.

Autor
Daniel Jiménez es profesor de E/LE en la Universidad de Pécs y en el Instituto Cervantes de Budapest (Hungría). Podéis seguirlo en su blog: Algarabías.